viernes, 1 de abril de 2011

Pelillos a la mar

El domingo por la noche, al acostarnos, David empezó a preguntarme (es su hora preferida para hablar conmigo): Mami, ¿cuándo dejará de caerse tu pelo? Pues mira, hasta junio, más o menos, seguiré con el medicamento, así que yo creo que la semana que viene ya me lo cortaré, porque ya me queda muy feo. Después poquito a poco empezará a crecer. Y tan natural me contestó: mami, porque no te “calvas” ya, que tanto pelo es un rollo. No le faltaba razón, me pasaba el rato quitando pelos de la ropa y de todos lados. Bueno, no te preocupes, un día de estos ya me lo rapo. Y después de unos minutos más de charla, nos quedamos dormidos.
A la mañana siguiente, me tocaba la segunda sesión de quimio. Me duché y la cantidad de pelo que se me cayó fue alucinante. Me puse una gorra negra muy chula que me compré, porqué la raya del pelo parecía la carretera de San Antonio y además tenía, huecos que parecían párquines disuasorios y las rotondas de la carretera de San José. Total, me dije, hoy en cuanto pueda me paso la “moto”. Justo este día tenía un montón de cosas: quimio, planificación familiar, fútbol…… así que hasta las 6’30 de la tarde no tuve un minuto. Una vez en casa le dije a los niños: chicos, me voy a rapar el pelo, ¿quién quiere ayudarme? Vinieron todos corriendo. Y así lo hicimos, tuve nada más y nada menos que 6 estilistas a mi servicio: mi madre, mi hermana, mi marido y los tres peques. Teníamos que haberlo grabado, fue muy divertido. Todos pasaron la máquina y entre pasada y pasada, según me iba quedando el peinado yo imitaba a Sara Montiel con la raya en medio cantando el “fumando espero” o a Masiel, cantando el “la la la” o gritaba “Gerónimooooooooo”. Nos reímos un montón. Para el último retoque, Paula me llenó la cabeza de espuma de afeitar y mi marido me pasó la maquinilla. Creo que la participación de los niños fue una buena idea. De esta manera la impresión no es tan grande. Bueno, a Jordi, le afectó un poco más. Al día siguiente no quería que me acercase a él cuando no llevaba nada en la cabeza, pero el jueves ya quería que les enseñase la calva a sus amigos del cole. Menos mal, porque por casa me gusta ir sin nada, es más cómodo. Como son las cosas, unos añitos atrás, allá por la adolescencia, estaba llenita de complejos y ahora, me encuentro guapa hasta pelona. (Tendré que vigilar esta nueva faceta no se me vallan a subir demasiado los humos!!!!!).
Ya he visitado la Asociación Española Contra el Cáncer de Ibiza. Primero hablé con la trabajadora social, que además es la mama de una nena que va a la guardería con Paula, me explicó todos los servicios o ayudas que te ofrecen y me buscó un montón de información. El martes estuve con la psicóloga, me apetecía mucho hablar con ella. Aunque estoy muy animada y creo que lo llevo muy bien, a veces se nos pueden pasar cosas por alto y cualquier cosa que me pueda ayudar a mí o a mi familia, me parece genial. Ya había oído hablar de la Asociación, pero quedé gratamente sorprendida. Creo que una de las cosas que deberían dar a conocer a los enfermos de cáncer y a los familiares junto con el diagnóstico, es la existencia de la Asociación. Cada uno es libre de acudir allí, pero al menos, saber que está a su disposición, que mucha gente se entera muy tarde. Aquí os dejo el enlace, dónde hay mucha información, teléfonos gratuitos, noticias, etc:

                               

jueves, 24 de marzo de 2011

Primera sesión de quimio

El lunes 7, llegué a la U.T.A sobre las 8’30h. acompañada de mis escoltas (papá y mamá, en esta ocasión). Hombre!!!!!, no son Kevin Costner, pero yo tampoco soy Whitney Houston. Es una sala con 8 sillones, con televisión y un ambiente agradable, diría incluso alegre. Hay tres enfermeras simpáticas, amables y eficientes, que se encargan de ponernos la vía, suministrar los “chutes”, resolver dudas, ofrecernos comida y todo lo que queramos. Además las puertas están abiertas a los familiares.
Pues sin más rodeos que nos pusimos manos a la obra. Brazo al descubierto y vía al canto. Yo me pongo 3 tipos de medicamento (algo así como taxotere, ciclofosfamida y lodamicina). Antes de administrarlos  y entre uno y otro, te preparan con sueros y otros medicamentos, es decir, unas tres o tres horas y media en total. Pero pasaron bastante rápido. Que si un bocadillo de tortilla de patatas para matar el gusanillo del hambre (que me trajo mi madre a petición propia), que si lectura, que si visitas, que si charla, que si tele ……..
Y llegaron los “efectos especiales” como si de una película de Hollywood se tratara. Los dos primeros días tenía la cara con un color espectacular, un rojo tirando a morenito, como el tono tostadito del pleno mes de junio. Entre tanto, el electrocardiograma revela que mi corazón está genial.  El miércoles parecía que había participado en el maratón de Nueva York, estaba cansadísima. Para el fin de semana, bastante bien, me fui al cine, aunque la diarrea, las llagas en la boca y un leve dolor de garganta ya se habían presentado. Para el lunes 14, vuelta a las rutinas, de nuevo al volante y a llevar a los niños al cole. Pero por la tarde empezaron unas decimillas de fiebre. Era como una gripe, dolor de cabeza, garganta, en fin, todo el cuerpo, pero con un paracetamol, más o menos como nueva. El  miércoles ya no tuve fiebre y fueron desapareciendo todos los demás síntomas. No hay mal que por bien no venga y he dejado la coca-cola, tiene un sabor de lo más extraño, jajajaja!!!!!
Hablo con mucha gente y todos me dan consejos o me cuentan sus experiencias. Bien, escucho todos y cada uno de los comentarios, consejos, opiniones,…. que me dan. Aunque no los siga al pie de la letra, los agradezco, los almaceno, los estudio, reflexiono y los contrapongo a mis sentimientos y opiniones. Entonces actúo, siendo dueña de mis actos y asumiendo todas las consecuencias. De este modo soy yo la única responsable de mis errores o mis aciertos.
Uno de los temas protagonista, es el pelo. A ver, hay efectos secundarios peores como la bajada de defensas, los vómitos o el cansancio, pero el pelo, se lleva el óscar, aunque no sea lo más importante. Sé que a la mayoría de enfermos de cáncer, les obsesiona y también es una de las preocupaciones o preguntas que se hace la gente que te rodea. Ya os digo, el consejo más escuchado y repetido ha sido: Ya te estás rapando hoy mismo, es mejor que lo hagas antes de ver como se te cae. También observo la mirada de la gente, sin poder remediarlo, casi todo el mundo la dirige al pelo (no me extraña, tanta cantidad y tan largo!!!!!!). Claro que es un cambio de “look” que quizás uno no tenga en mente y bastante radical, pero más vale calvo saludable que melenudo moribundo. Todo esto lo digo porque con toda la información recibida, he decidido que me lo raparé cuando me apetezca, porque se haya caído mucho o porqué sí. Estoy preparada para ir viendo los mechones que se caen, de hecho, ya voy recogiendo pelos por todas partes y cuando me peino ni te cuento!!!!.
Ayer fui a la pelu y me corté la melena por encima del hombro y estoy la mar de guapa (modestia aparte). Salí de la peluquería muy satisfecha y se lo dije a la peluquera: mira, aunque me dure dos días el corte, ha valido la pena, me gusta mucho. Es mi manera de hacerlo, no sé si buena o mala, pero es lo que me apetece. Tampoco he decidido si llevaré peluca, gorro, pañuelo o nada, no descarto ninguna opción, aunque de momento me inclino más por el gorro y los pañuelos.  
Uno de los efectos secundarios que peor llevo es QUE NO ME DEJEN HACER NADA. Mi madre, con toda su mejor intención me va diciendo no hagas esto, que ya lo hago yo, no hagas aquello, descansa, vete a ver a tus amigas…... Y el fin de semana pasado me puse de un humor de perros. Ya le he dado un “kit kat” al estrés, pero eso de no hacer nada, no va conmigo. Cuando no me encuentro bien, me tumbo a la bartola, pero si me apetece fregar unos platos o doblar ropa o recoger cuatro cosas, puedo hacerlo, me siento satisfecha si lo hago, que no estoy inválida ni medio muerta. Además, mi madre también tiene que cuidarse que, aparte de mi padre y nosotros cinco, ya tiene lo suyo y no es poco. Pues eso, MAMÁ, que te quiero mucho y te agradezco todo, pero que modero mis fuerzas y me cuido. UN SUPER BESITO para esta mujer sin remedio.
El martes 22 me fui  de viaje a Palma con mi hermana. No era un viaje de placer, pero aprovechamos la ocasión. Aquí, en Ibiza, no disponemos de la maquinaria necesaria para realizar la gammagrafía ósea, así que a volar se ha dicho. Tenía la cita bien tempranito, a las 8’30 h, así que cogimos el primer vuelo, a las 7’30h y programamos la vuelta para las 7 de la tarde, para poder ir de compras. No me habían explicado mucho sobre la prueba, solo que duraba unas 3 horas. Pero por casualidades de la vida, la chica que me atendió en la agencia de viajes la conocía porque a su madre se la habían hecho unos meses antes, y me detalló el procedimiento (que maja!!!!!).
Pues nada, que a las 8’35 h. llegamos al hospital SON DURETA de Mallorca, qué tétrico, está que se cae a cachos!!!!!!! (si alguien quiere rodar una película de terror tiene el escenario perfecto). Menos mal que ya hay un nuevo centro, SON ESPASES, al que se han trasladado un montón de servicios, pero la medicina nuclear aún sigue en “la casa del terror”.
Me llamaron enseguida para inyectarme un líquido amarillo fosforito, que resulta ser una sustancia o fármaco radiocactivo, con la indicación de que volviera a las 12’20h y que mientras tanto podía comer, pasear, …. lo que quisiera. Sólo una advertencia: no puedes estar con mujeres embarazadas y con niños. Pues qué bien, le dije yo, porque tengo tres niños, ¿cuánto tiempo dura esto? Me explicó que no los cogiera en brazos ni besara ni me sentara en el mismo sofá con ellos y que si utilizábamos el mismo baño, que tirara dos veces de la cadena hasta el día siguiente.
Lo primero que le dije a mi hermana cuando salí fue, ¿no estarás embarazada? porque soy “la bomba atómica” en persona por un día. Bromeamos sobre el tema y nos fuimos a desayunar y a quemar la visa hasta las 12’20, que tenía que regresar. Además del aspecto tétrico del hospital, la otra cosa que me llamó la atención fue la sequedad y la falta de dialogo del personal. Rosa Marí, me llamó la enfermera. Pasa y haz pis. Ahora quítate el reloj y las joyas que lleves, túmbate aquí y no te muevas. Me tumbé en una camilla súper estrechita y no dije ni mu. Dos o tres personas iban entrando y saliendo de la habitación, hablaban de sus cosas y yo, sin moverme ni un milímetro, pensaba, ¿cuándo empezará esto? Las piernas empezaban a temblequear de estar en la misma posición, pero pensé, yo no me muevo ni loca. En ese mismo instante ya vi que el brazo de la máquina se estaba acercando a mi tórax. Total, que aquello estaba en marcha y yo ni me había enterado. Creo que podían haberme avisado de que empezaba la prueba. Un cuadrado negro fue rastreando todo mi cuerpo, muy lentamente, hasta que se paró justo encima de mi cara, a pocos centímetros y, de repente, se elevó hacia arriba. Empezó a respirarse un poquito de humanidad. Un señor, que no sé si es radiólogo o que especialidad tiene, me preguntó amablemente si estaba bien o si me dolía algo y que la prueba había ido bien. No sé si se refería a que la máquina había funcionado bien o a que los resultados son buenos y no se observa metástasis en los huesos. En fin, el caso es que yo estaba contenta por haber acabado y porqué como por arte de magia también apareció la amabilidad entre las enfermeras. Antes de despedirme volví a preguntar sobre las precauciones que debía tomar con los niños  y esta vez, el trato y las explicaciones fueron de lo más amable y cordial.
El resto del viaje fue muy bien. Alternamos compras con descansos y comidas y sobretodo nos reímos mucho. Comentábamos el tipo de pelo que me saldrá después de acabar el tratamiento, pues dicen que puede ser diferente al que tenías y bromeábamos imaginando un pelo rizado tipo 11811. Mi hermana se ocupó de recordarme que me alejara cuando algún niño pequeño estaba cerca de mí (¡¡¡uy uy uy que el instinto maternal esta asomando la nariz!!!)
Llegamos al coche y un papelito nos esperaba en el limpiaparabrisas, era una nota de bienvenida de Ada, una amiga de mi hermana. Que detallazo, gracias guapa.
Lo peor fue llegar a casa y no poder achuchar a los niños. Menos mal que con un pequeño regalito distrajimos un poco las ganas.  Ya podéis imaginaros lo primero que hicimos a la mañana siguiente cuando nos despertamos: doble tanda de abrazos y besitos.
En fin, que ya han pasado 18 días desde la primera sesión de quimio y no puedo quejarme de los efectos secundarios, han sido muy, que muy llevaderos. Mañana ya me toca analítica y oncólogo y si todo está bien, el lunes toca el segundo “chute” ( A por ello, oé,  a por ello, oé!!!!!


jueves, 10 de marzo de 2011

NOMBRE Y APELLIDOS

El jueves 3/3/2011, bien tempranito, a las 9 de la mañana, mi madre, mi hermana y yo, esperamos a que nos llamara el Dr. Carlos Rodríguez. Por fin me enteraré de todos los detalles. Ya veis, la seguridad social, a veces es muy lenta, pero en estos casos no hay listas de espera. Justo un mes antes me hacía la mamografía y la ecografía y ahora ya estoy operada y con resultados definitivos para empezar el tratamiento.
Es un doctor nuevo en el hospital, con el que yo no había coincidido en ninguna visita con mi padre, pero ya conoce a mi madre y a mi hermana. O sea, que tanto uno como otro, nos conocemos de oídas.
Después de anotar mis datos, edad, antecedentes familiares, etc, y contarle lo que hasta el momento sabía yo, empezó a explicarnos con detalle e incluso haciendo un esquema en un papel, el tipo de cáncer que tengo y el tratamiento que me corresponde. Al finalizar incluso me dijo si tenía más preguntas, y yo le dije, ahora no, pero seguro que surgirán. Es claro, amable y paciente, para que quiero más.
Bien, primero explicaré en qué consiste el cáncer de mama y las tipologías y nomenclaturas que se utilizan. He consultado varias páginas de internet, pero aquí haré un resumen de la información extraída de la web de la CLINICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA, http://www.cun.es/areadesalud/enfermedades/cancer/cancer-de-mama/
Gracias a estas lecturas y a los datos que iba recogiendo, he ido haciéndome una idea de mi cáncer de mama en concreto, hasta obtener los resultados definitivos del oncólogo.
La mama se divide en lóbulos y éstos en lobulillos, unidos por conductos que terminan en el pezón. El cáncer de mama es la proliferación de células malignas en los lóbulos o en los conductos. En el primer caso tenemos “cáncer de mama ductal” y, en el segundo, “cáncer de mama lobulillar”. Si las células malignas atraviesan la membrana que recubre los conductos y alvéolos e invaden el tejido mamario, hablamos de cáncer infiltrante.  El cáncer ductal infiltrante, es el más común, aunque hay otros: medular, tubular, mucinoso y el llamado “enfermedad de Paget”.
El cáncer no infiltrante o “in situ”, también es ductal (CDIS) o lobulillar (CLIS).
Las células malignas pueden avanzar siguiendo el trayecto de los vasos sanguíneos y linfáticos y de ahí, proliferar a diferentes órganos (metástasis). Los ganglios más frecuentemente afectados son los axilares, mamaria interna y supradaviculares. Los órganos que más frecuentemente se afectan por metástasis de cáncer de mama son el hueso, hígado y pulmón.
Para analizar y clasificar en estadios la extensión del cáncer de mama se utiliza la palpación, pruebas radiológicas, ecografía hepática, resonancia, gammagrafía ósea y PET.
El grado de extensión del cáncer se expresa mediante la clasificación TNM: la afectación local se expresa por una T, la afectación regional por una N y la afectación a distancia o metástasis por una M.
T1 Tumor infiltrante de 2 cm o menos en su dimensión mayor.
T2  Tumor entre 2 y 5 cm.
T3  Tumor de 5 cm o más.
T4  Tumor de cualquier tamaño con extensión directa a piel o a la pared torácica.
T4a  Tumor con afectación de pared torácica.
T4b  Tumor con edema (piel de naranja), infiltración, ulceración o nódulos en la piel.
T4c  Combinación de T4a y T4b.
T4d  Cáncer inflamatorio de la mama.
N0  No se palpan los ganglios axilares del mismo lado.
N1  Se palpan los ganglios axilares del mismo lado y no están fijos entre sí o a otras estructuras.
N2  Se palpan los ganglios axilares y están fijos entre sí o a otras estructuras.
N3  Los ganglios de la cadena mamaria interna del mismo lado de la mama están afectados por células malignas.
M0  Ausencia de metástasis.
M1  presencia de metástasis.
Después de la cirugía la extensión del cáncer se somete a una nueva clasificación TNM, que se simboliza por una “p” pTNM.
Una vez dicho esto, mi cáncer en concreto se llama CARCINOMA DUCTAL INFILTRANTE, de 2.5 cm y con afectación de dos ganglios de los nueve extirpados y se simboliza así: pT2N1(2/9) Estadio IIB.
Como me explicó el doctor, ahora se mira de antemano si el cáncer se ha extendido a otros órganos. En mi caso, el hígado y los pulmones parecen limpios. Queda pendiente una gammagrafía ósea para descartar la metástasis en los huesos.
En lo que se refiere al tratamiento, hay dos tipos: local y sistémico.  Los locales son la cirugía y la radioterapia y, los sistémicos, la quimioterapia y hormonoterapia. Yo ya he pasado por cirugía, la radioterapia ayudará a erradicar el cáncer de forma directa sobre la mama y los ganglios linfáticos. De los sistémicos, me toca la quimioterapia, por la afectación de los ganglios y el tamaño del tumor, y las hormonas, porque doy positivo en dos receptores, el RE y el RP, aunque el HER-2, es negativo.
Como el postoperatorio va bien y según el informe tengo “muy buen estado general”, puedo empezar cuanto antes con la quimio. Así que, el lunes 7 ya empiezo con el primero de los  seis ciclos. (incluso intentamos hacer coincidir la sesión con la de mi padre, pero está saturado)
Salí de la consulta con los papeles necesarios para solicitar un ecocardiograma, la gammagrafía ósea, las recetas de farmacia para las defensas que tengo que ponerme después de recibir la quimio, información sobre los efectos secundarios  de la misma, y sobre todo, satisfecha por el trato recibido. Gracias.
De momento seguimos en casa de mis padres. Mi marido, después de oír los resultados, se ha pasado al bando de los que quieren quedarse en casa de los abuelos. Me dijo literalmente, yo estoy acojonado, mejor esperamos a ver cómo te sienta la quimio. Le falto tiempo para decirle a mi madre que nos quedábamos. Y mi madre tan contenta, claro. En fin, tiempo al tiempo.

martes, 8 de marzo de 2011

Postoperatorio

Como os decía, estamos de comuna hippy en casa de mis padres. De un día para otro me he convertido en marquesa. Me hacen la comida (buenísima, por cierto), me llevan y recogen a los niños del cole, me miman, tengo chófer y acompañante las 24 horas del día, me riñen si hago algo…., en fin, que me están malcriando a base de bien.
Ni mis padres ni mis hijos quieren oír hablar de marcharnos a casa. Por mucho trabajo que demos, a mi madre le va mejor tenernos en su casa y a mi padre los niños le dan vida. Los niños están encantados y además, los domingos van a casa de la otra abuela y se lo pasan pipa con sus tíos y primos. Siempre podemos aprender de los niños, aprovechan lo bueno de cualquier situación. Mi marido y yo teníamos pensado irnos cuando me quitaran los puntos, pero somos 2 contra 5 y ya que nos ayudan, debemos adaptarnos a la comodidad de los demás. Total que al final decidimos esperar hasta que el oncólogo me diga el tratamiento que debo seguir.
El postoperatorio va bien. Todas las mañanas ha venido Silvia, la enfermera de la UHD a curarme y a vigilarme el drenaje. Ahora puedo confirmar de primera mano, que forman un equipo fabuloso. El martes 22, tenía cita con el Dr. Marcato para controlar la cirugía. Aún no estaba el informe definitivo de patología, pero como ya se sabía que necesitaría tratamiento, me hizo la interconsulta para ir al oncólogo. También me dio cita para quitar los puntos con el Dr. Verdes y otra cita más con mi primer cirujano, para seguir controlando la operación.
Las suturas estaban muy bien y me quitó el drenaje. Por tanto, ya no necesitaba los servicios de la UHD. Aún así, el Dr. Mario me llamó por teléfono para saber cómo iba y el miércoles vinieron a hacerme el último control. Como mi hijo David, el mayor estaba en casa, recibió una clase espectacular de medicina a cargo de Miriam (contaron los puntos, controlaron mis pulsaciones y saturación de oxígeno y utilizó el fonendoscopio para escuchar su corazón). Que paciencia y que sol!!!!!!!
Quitarme el drenaje ha sido una liberación, que a gusto me he quedado!!!!!! Pero a los cuatro días, el sábado, empezó a hincharse la herida de la axila (últimamente voy de bulto en bulto, jajajajaja). Esperé al lunes 28 que tenía la cita con el cirujano, el Dr. Verdes. Resulta que es un seroma, o sea, acumulación de líquido. Suele ser una complicación frecuente en el postoperatorio de la linfadenectomía. Me sacó 50 ml de líquido y me dejó los puntos, yo ya empezaba a ver las estrellitas esas que preceden a un mareo de los míos. El chico, no me hizo ningún daño, pero yo con la edad, pierdo el sentido por cualquier cosa.
Me vestí y el alivio fue instantáneo. Empecé a preguntar por los resultados de la biopsia, se suponía que ya estaban. Es curioso, todos los médicos primero me preguntan qué es lo que yo sé, antes de soltar prenda. Supongo que dar según qué resultados no es plato de buen gusto y más cuando no es un paciente tuyo directo. Bien, me comunicó algún detalle más, pero todo va en cuentagotas.  De todas formas ya me confirmó que necesitaría radioterapia y quimioterapia, porqué de los nueve ganglios que me sacaron, dos estaban afectados. También me explicó que gracias al tipo o forma de tumor y las características de mis pechos, pudieron realizar una cirugía conservadora. ¡Mira por dónde! Siempre me había quejado del tamaño de mis pechos y ahora resulta que una talla de más ha servido para evitar una mastectomía. ¡Ah! y también parece ser que no necesitaré más intervenciones.
Aunque el cirujano ya me había dicho que haría probablemente tumerectomía y linfadenectomía, cuando entré en quirófano, no pensaba en si me iban a quitar o no el pecho. Eso no me preocupaba en ese momento, por mí, que quitaran lo que hiciera falta. De todos modos, una vez en frío, agradeces que haya sido así. Supongo que enfrentarme a una mastectomía añadida, no es lo mismo que quitarme un trocito de pecho.
Me gusta tener las cosas claras, cuando pregunto estoy dispuesta a oír lo que sea, bueno o malo, pero necesito saberlo.
El miércoles 2 de marzo acudí a urgencias. El Dr. Verdes me indicó que si surgía alguna complicación así lo hiciera. No era nada del otro mundo, pero me he vuelto una gallina ponedora y ya tenía otra vez el huevo puesto en la axila. Me atendió otra cirujana, muy maja también. Decidió quitarme los puntos y no tocar el seroma. Me comentó que cuanto más se pincha más riesgo de infección hay, así que, dejamos el “huevo” incubando.
De momento, estoy muy animada. Es el único medicamento que puedo autorecetarme yo misma, funciona y los efectos secundarios son de los buenos. Y por si no me acuerdo de tomármelo, mi familia y mis amigos me lo inyectan a raudales.
El jueves 3, tengo visita con el oncólogo, el Dr. Carlos Rodríguez. Es el mismo doctor que lleva a mi padre, o sea que iremos en pareja. Me gustaría más irme a pescar con él, pero de momento es lo que hay. Ya os contaré.

viernes, 25 de febrero de 2011

OPERACIÓN

Jueves 17 de febrero: 7’30h. Ingreso en el hospital.
Me fui con mi madre hacia el hospital. Mi marido y mi hermana se encargaban de llevar a los niños al cole y a la guardería, llegarían más tarde.
La operación estaba programada para las 8’30 h. La enfermera me indicó lo que tenía que hacer, un sol, la verdad. Me puse el traje de gala (camisón de puntitos del hospital) y a la cama. Ya tuve mi primera visita, Cris, una amiga que trabaja allí (un besote). Ya conocéis a las mujeres, nos pusimos a cotorrear hasta que llegó el celador, para llevarme a quirófano.
Vino el anestesista y la pregunta del millón: ¿Tienes alergia a algún medicamento? Pues sí, a la aspirina, a las pirazolonas y al cloranfenicol. Y después, las enfermeras, ahora te pondremos una vía. El anestesista decía, te pondremos la vía aquí, que molesta menos. ¡Qué majo!, como el también había sido paciente tenía los dos puntos de vista, el de médico y el de enfermo. Llegó el cirujano y otro cirujano más, que ayudaría en la operación y haría mi seguimiento, pues el primer doctor se iba de vacaciones. Y ale, a dormir.
Sobre las 11’00 más o menos, empecé a despertar. La operación había ido bien. Me hicieron una tumerectomia y  una linfadenectomía, o sea, extirpación del tumor y los ganglios axilares. Un drenaje en la axila se ocupa de ir sacando líquidos. Que queréis que os diga, cuando conseguía abrir los ojos, pedía comida y café. Recuerdo que me levanté y fui al baño, me senté en el sillón de la habitación, pero incluso sentada me quedaba frita. Eso sí, cuando llegó la merienda, no dejé ni las migas, ¡¡¡¡¡¡que hambre!!!!!!! Seguí echando cabezaditas. Vino mucha gente a verme, seguro que más de uno me pillaría roncando, jajajajaja!!!!
Por la tarde/noche, ya conseguí mantenerme más despierta, bueno, eso creo yo, porqué según los comentarios que me han hecho después, he hablado de dormida, venían las enfermeras a ponerme los calmantes y yo ni me enteraba, por la noche quise leer y la señora con la que compartía habitación tuvo que apagarme la luz, pobre, y eso que ella se encontraba fatal. Ya veis, la bella durmiente, al menos por un día.
Mi hermana se quedó conmigo hasta después de la cena. (gracias Sandruki, jajaja, tú ya sabes por qué), Ramón y mis padres se fueron a casa con los niños (Ay, ¡cómo se echan de menos!).
A pesar de mi estado, diremos de duerme-vela, recuerdo el goteo continuo de gente que venía a verme. Mi padre, que ya me advirtió que no vendría durante la operación, estaba ahí cuando desperté. Me llenó de energía, el día antes había recibido su bomba de quimioterapia y me imagino el esfuerzo que hizo. Gracias a todos, no lo digo por decir. Agradezco las visitas, las llamadas, los mensajes y también, las no visitas y las no llamadas de aquellos que consideraron que era mejor no hacerlo, para dejarme descansar a mí o a mi familia. Recibo de vosotros el mejor medicamento posible, el más antiguo y el más avanzado: el ánimo y el cariño. Veréis, me gustaría nombraros a todos, y no quisiera dejarme algún nombre, por eso muchas veces hablo de un grupo en general. Ya sabéis que a cierta edad, las neuronas empiezan a tener algún defectillo.  De todas formas, poco a poco intentaré devolveros todo lo que recibo de vosotros.

Por cierto, como dije no hace mucho en mi otro blog, confiaba en que el movimiento de translación de la tierra trajera consigo la primavera y dejara atrás el otoño y el invierno. Pues se ha adelantado: empezaron a brotar flores y plantas maravillosas a mí alrededor, con el valor añadido de los bombones (el frío también tiene sus cosas buenas) y además, un pijama que da el calorcito que desprenden dos  estrellas llamadas Adriano y Mila.
Al día siguiente me desperté sobre las 7’30h. Me fui hacia las maquinitas de café y me tome uno, ¡qué gloria! El desayuno no llega hasta las 9’00.
¡Ay!, no recuerdo el orden de los factores, pero eso no altera el producto. Mi marido, mi madre, mi padre, mi hermana, mi hermano, mi sobrina, mis cuñadas, mi suegra, mi cuñado (somos muchos), amig@s,......... Vinieron después de la operación o durante la mañana a alegrarme y a cuidarme. Pediré perdón, soy una mala paciente. Estuve en la habitación lo mínimo. Que si paseíto a la máquina de café, que si a la salita de familiares, que si a la segunda planta, que si a recepción para ver el hermoso ramo de flores que me habían mandado l@s compañer@s de facultad (no pueden subirse a la planta de cirugía)…………
Vino el cirujano a verme (tengo unas ganas de preguntarle si puedo poner su nombre).
-Buenos días, le dije, ¡que sorpresa!, ¿no se iba usted de vacaciones?
- Si, si, pero mañana. ¿Cómo estás?
- Pues muy bien. No me duele nada. Tengo una pregunta: ¿debo llevar algún tipo especial de sujetador o es mejor que no lleve nada?
- Sí, es recomendable que lleves sujetador. Puede ser el que quieras, aunque quizás si tienen aros te molesten en el drenaje o los puntos.
- ¡ah! Qué bien, no me gusta nada ir sin sujetador. (tengo la impresión de ir tocando las campanadas)
Me miró el drenaje y los puntos. Esto está muy bien, si quieres puedes ir a casa, siempre y cuando la UHD (Unidad de Hospitalización a Domicilio) pueda venir a vigilar el drenaje. Hablaré con ellos y te diré cosas.
-    ¡Genial! Claro que quiero ir a casa. No hablamos mucho sobre los detalles de la operación, ya les había explicado a mis familiares que había ido bien y que necesitaría tratamiento. Bien, ahora debemos esperar unos 10 días para saber los resultados de la biopsia, se reune un comité y deciden el mejor tratamiento.
Un ratito después vino a verme el otro cirujano, el Dr. Marcato. Me miró las suturas, una, la de los ganglios, es de aquellas de toda la vida, un buen zurcido, la otra, la del pecho, se absorbe por el cuerpo. Yo me quedé alucinada, aunque tenía el nódulo en la mitad de la mama en la parte izquierda, la cicatriz está más abajo, donde casi no se ve por el pliegue que hace el mismo pecho. O sea, cirugía estética total. Me explicó que el también había estado en la operación y que mientras el otro doctor estuviera de vacaciones me llevaría él.
Estoy de suerte, son dos cirujanos buenísimos. Desprenden vocación y profesionalidad. Su manera de hablarte es totalmente diferente, pero con los dos me siento muy a gusto, es fácil dejarse llevar y seguir los pasos que te van marcando. Muchas veces, empezando por mí, nos quejamos de la seguridad social. A veces con razón y a veces sin ella. En esta ocasión, no puedo quejarme absolutamente de nada ni de nadie. Todo lo contrario, solo puedo sentirme afortunada, muy afortunada.
Vino Mario, el Dr. de la UHD para hablar conmigo.
-¿Dónde vives?, me preguntó. Rápidamente mi madre contestó, se viene a mi casa, Mario, dónde si no.
Ya nos conocemos desde hace tiempo. Cuidaron y trataron a mi hermano Fernando en muchas ocasiones, durante su enfermedad. De ahí la respuesta de mi madre, pues mi hermano también paso muchos días en su casa. Aunque yo sólo coincidí con ellos en alguna ocasión, he oído hablar tanto y tan bien de Mario y del resto de personal de esta unidad, que parece que les conozca de toda la vida.

Más o menos sobre las dos y media, salí del hospital Can Misses, con la petaca del drenaje en el bolsillo y una sonrisa de oreja a oreja. Como dice mi hermana, hemos montado una comuna hippy en casa de mis padres. Eran 2, mi padre y mi madre y ahora, somos 8, mis padres, mi marido e hijos y mi hermana, que viene de refuerzo humanitario (pobre, mis hijos se encargan de no dejar salir su instinto maternal, para que quiere más) Madre mía, la que estoy liando!!!!!!!!
Cuando los niños salieron del cole, SORPRESA, la mami ya está en casa. ¡Fue genial!

lunes, 21 de febrero de 2011

Protocolo neo-mama

Jueves, 10 de febrero de 2011: cita con el cirujano.
El doctor me explicó que en primer lugar hacen una punción y se analiza la muestra. Según los resultados de patología, que se obtienen al momento, se realiza la tumerectomía y se quitan los ganglios cercanos, estén o no afectados, para prevenir y realizar un estudio más concreto para los tratamientos posteriores.
Me explicó que hay diferentes tipos de cáncer y lo que suele hacerse normalmente, aunque había que esperar a analizar la muestra, para determinar si hay o no carcinoma y el tipo que  es.
Sea como sea, hay que realizar la punción.
Bien, le dije, vamos a ser claros. Según el radiólogo, esto pinta mal, entonces yo ya veo que esto no se quedará solo en una punción. Tengo 3 niños pequeños y necesito organizarme y planificar. No es lo mismo venir al hospital unas horas que varios días. Y le pregunté cuanto podría durar la hospitalización. Sí, dijo, pinta mal. El ingreso puede durar de 2 a 3 días si no hay complicaciones que no las suele haber. Se coloca un drenaje, aunque muchas veces los pacientes pueden irse a casa con él. Muy bien, entonces yo vengo con la idea de quedarme mínimo 3 días y si salgo antes, pues mejor.
Me solicitó una analítica, un electro y cita con el anestesista y quedamos pendientes de confirmar el día de la operación. A ver, dijo, me voy de vacaciones así que intentaré operarte el día 17, pero tengo que confirmarlo. Si no lo puedo hacer este día, te asignaré a otro compañero. Por mí, perfecto, estoy a la orden.  
Mi marido y yo salimos del despacho, con un montón de papelotes.  Ya sé que suena a tópico, pero tengo mucha suerte, me están atendiendo unos profesionales maravillosos. El miedo se ha ido de vacaciones, porque estoy en buenas manos, confío plenamente en ellos. Este crucero ha soltado amarras con el viento a favor, y llegará a buen puerto. Soy consciente que durante la travesía soplarán vientos del norte y habrá tempestades y tormentas, pero también sé que después vendrá la calma.
Mientras arreglaba las citas para hacerme el preoperatorio, ya me llamaban del hospital para confirmarme el día de la operación. El 17 de febrero debía ingresar en ayunas por el servició de urgencias. Ni tan solo hacía una hora que había salido del despacho del cirujano.
Llamé a la familia y a los amigos. Debíamos empezar a organizarnos. También llamé al cole de los niños. Consideraba que ellos debían saber la situación por varias razones: una, normalmente yo recojo a los niños del cole y mientras yo no pueda hacerlo, unos días irá mi hermana y otros la persona que pueda; dos, quizás si notan un comportamiento raro en ellos, pueden ayudarlos (estoy segura de ello) a expresar sus sentimientos si en casa no muestran su preocupación. Me entendieron perfectamente, y me ayudaron en cuanto al enfoque que debía seguir para darles la noticia, sobre todo a David, el mayor. Ojala, cuando acabe mis estudios, pueda trabajar en un colegio como este.  
Y así quedó mi agenda:
·         Viernes 11: analítica
·         Lunes 14: electro
·         Martes 15:
Ø  a las 9’00 enfermera para quitar verrugas a David (en realidad es un virus llamado molusco o algo así, pero así nos entendemos)
Ø  a las 15’30 anestesista.
Ø  Tarde de compras. Llovía a cantaros y me senté en una terraza cubierta a tomarme un café. Me encontré con un compañero y una compañera del trabajo. Charlamos, ella, además, había pasado por una situación similar. Me siento muy querida por la gente de mi alrededor. Un besito a los dos.
Ø  Noche: Llegó el momento de hablar con los niños.
Chicos, ya sabéis que la mami ha ido al médico para hacerse la revisión, igual que vosotros. Pues resulta que tengo una “verrugita” como las que te han salido a ti (David) y como las que tuvo Jordi. Pero la mía está por dentro de la piel y para quitármela me tienen que operar.
Bufffff!!!!! A veces los padres nos complicamos la vida y los niños son muy sabios y fuertes.
Mientras la mami esté en el hospital, iréis a dormir a casa de los abuelos con el papi. Y ellos tan contentos, los abuelos son un chollo, ¡Que vivan los abuelos!
De todas formas, sabía que David preguntaría, antes de acostarse empezó a disparar: mami, y te darán medicinas, y cuántos días estarás, y te cortarán, y que comerás, y si no te gusta, y………. fui contestando y aproveché para decirle que aunque no me gustara la comida, me lo comería todo, cualquier momento es bueno para soltar un sermoncillo.
Aunque de momento no creo que sospeche del cáncer, mis temores se deben a que conoce la enfermedad, el año pasado, estudiando el cuerpo humano, hablaron del cáncer de pulmón e incluso hicieron una campaña y recaudaron dinero para la Asociación contra el Cáncer. También, buscando información sobre rock, para la clase de música, entramos en la página web de Luz Casal y leyó: “concierto benéfico, 4 de febrero de 2011, Día Mundial contra el Cáncer” y sin pensárselo dos veces me dijo: mami, yo no quiero que tengas cáncer (fumo y eso le preocupa). Cariño, le dije, gracias, yo tampoco quiero tenerlo, pero mira, Luz Casal ha tenido cáncer y está bien. Lo que pasa es que para curarse necesita tomar unos medicamentos muy fuertes. Además, ya sabes que el abuelo tuvo cáncer y ahora, a veces está un poco pachucho por las medicinas que se toma, pero está bien. Os prometo que delante de él no habíamos hecho el más mínimo comentario y va, y me suelta esto mientras yo esperaba a que me hicieran la mamografía y la ecografía, precisamente para el día 4 de febrero de 2011. Bueno, no hay mal que por bien no venga. Si puedo evitar decirle que tengo cáncer de mama, lo evitaré, pero si me pregunta abiertamente, se lo explicaré con la mayor naturalidad posible, ahora ya sabe que el cáncer es una enfermedad mala, pero se cura.

·         Miércoles 16:
Ø  preparar la maleta de los niños y mi neceser.
Ø  A las 19’00 h. dentista David (programa PADI)
No fuimos al fútbol. Aunque quiero seguir con sus rutinas habituales, estaba agotada. Menos mal que el niño es un sol y dijo, ah, vale.
Deberes, baños, cena y a la cama.
No me costó dormirme, estaba tranquila y cansadísima.

lunes, 14 de febrero de 2011

Y ASÍ SE PRESENTÓ


Muy de vez en cuando, realizo una exploración de mis pechos. Suelo acordarme cuando están un poco sensibles porque como dice mi sobrina “viene la roja” y no se refiere precisamente a la camiseta de la selección española.
Pues bien, tirando a mediados de diciembre, me puse manos a la obra y noté el bultito. Bueno, la verdad, a mí me pareció un bultazo.  Enseguida recordé las palabras de mi ginecólogo: debes explorarte después de la menstruación. Vale, me dije, te vas a esperar unos días y después vuelves a explorar. Seré sincera, me esperé a que pasara la regla, pero ya tenía un clon del bulto en la cabeza que me martirizaba todo el santo día. Pedí cita con mi médico de familia para que me explicara lo que tenía que hacer. Me tocó un sustituto, que me pidió una analítica, con marcadores tumorales y me trasladó a Planificación familiar.
Una semana más tarde: resultados. Ya estaba la doctora. Muy bien, todo perfecto, estoy como una rosa. Pero, un marcador daba un poco elevado. Muy amablemente la doctora me explicó que este marcador no era muy específico y que, de todas formas, en estos casos, el protocolo es derivar al cirujano para que él valore y pida las pruebas que considere oportunas.
No sé si fue porque me pilló en un momento un poco baja de ánimos o porque el instinto así me lo transmitía, que mi opinión al respecto era muy clara: esto es cáncer de mama y cuanto antes empecemos mejor.
Debía volver al trabajo, pero no me encontraba con fuerzas. Descargué mis emociones con mis compañeras (son un tesoro), les expliqué lo que me pasaba y me fui a casa, necesitaba descansar. Sabía que me estaba adelantando a los acontecimientos, faltaban pruebas por hacer y  aunque me considero positiva y luchadora, llevaba un añito que me había apaleado unas cuantas veces. Me sentía como un  boxeador, que lucha por levantarse, mientras el árbitro cuenta, uno, dos, tres, cuatro, ……..y cuando conseguía levantarme, ¡¡¡¡¡¡pum!!!!!!, un gancho bien dado, vuelve a dejarme medio KO.
Aunque suelo apoyarme mucho en mi familia, decidí no contarles nada hasta que supiera las cosas más claras. Ramón, mi marido, me decía, habla con tu hermana. Pero como os decía, el año había sido duro: mi hermano murió en febrero, en mayo mi suegro, en noviembre mi tío y mi padre volvía a estar con quimioterapia. Me dolía en el alma tener que darles otra mala noticia, así que les ahorré los preliminares. Y los niños, ¡buf!, Jordi y Paula no me preocupan tanto, son muy pequeños para entender todo este lío. Pero David, tiene 8 años y aunque rebosa inocencia por todos lados, es curioso e inteligente. Observa, calla y como buen investigador, finalmente dispara a preguntar para confirmar sus hipótesis. Poco tiempo después de morir mi hermano, aunque ya sabía que estaba malito, me preguntaba: mami, ¿por qué el tío Fernando murió a los 39 años?  ……
Entre tanto, debía esperar a que me llamaran de cirugía, estaba en lista de espera. El papel ponía preferente, pero por desgracia hay muchos casos preferentes y urgentes. La verdad, un día me parecía eterno y siguiendo los consejos de una compañera, busque ayuda en un doctor conocido. De momento no daré su nombre, aunque merece que lo escriba en mayúsculas. Me adelantó la cita del cirujano, pero sobretodo, sus palabras, me dieron la serenidad que necesitaba.
Suplante el hombro de mi hermana por el de una gran persona, Mila, una amiga maravillosa (de mayor me gustaría ser como ella, jajajaja!!!!!) ¡¡Que viva la pandilla del fútbol!!
Ya llegamos a mitad de enero. El cirujano tampoco le dio mucha importancia a los resultados de la analítica. Me dijo: -Tú fumas, pues el marcador sale elevado por eso, yo no le hago ni caso. De todas formas, continuó, esto hay que estudiarlo y me pidió una mamografía y una ecografía. Por cierto, y si me permitís a modo de consejo: me recordó que las auto exploraciones deben hacerse cada mes.
Me dieron cita para el 4 de febrero a las 12’00h, para la mamografía y la ecografía, y el día 18 con el cirujano para ver resultados. Faltaban 3 semanas. Continué con mi ajetreo diario: niños, casa, trabajo, estudios en plena época de exámenes y muchas lecturas de blogs. Además, unas improvisadas autoclases de teatro, me ayudaban a representar mi papel de “aquí no pasa nada” delante de mi familia.
El mismo día 4 por la tarde, tenía examen de estrategias de intervención, y aunque pedí apuntes a las compañeras (un besote muy grande a la facultad de educación infantil de la UIB), tenía muy claro que no me presentaría. Deseaba que llegara la mamografía y la ecografía y que el radiólogo me adelantara los resultados. Mientras esperaba a que me llamaran, estaba tranquila, por fin había llegado el día. Yo quería saber resultados, con ellos podía empezar a finiquitar al cáncer.
No tuve que preguntar, el radiólogo me confirmó mis sospechas. Aunque fue la persona encargada de dar este mal pronóstico, agradecí su sinceridad y el trato que me proporcionó. Le pregunté su nombre, no podía quedar en mi memoria como el radiólogo, aunque no lo pongo por respetar su intimidad. Charlamos, me adelantó una radiografía y habló con el cirujano. La cita del día 18 había pasado al día 10 para empezar con el protocolo neo-mama.
Salí del hospital y llamé a mi marido. Pensaba que las pruebas se retrasarían, suele haber mucha gente, y quedamos que vendría cuando saliera del trabajo. Se quedó helado. Hasta el momento, él me decía, no te preocupes, lo que venga lo superaremos juntos, pero en realidad no esperaba estos resultados.
Llamé al trabajo, mis compañeras esperaban también mis noticias. Fani, Olga, Carmen, Mercedes, Fer, Mariano, Toni, David y Antonia y unos cuantos más (siempre he notado su calor, en buenos y malos momentos). Se habían ofrecido para acompañarme, pero no lo necesitaba. La incertidumbre era lo que me mataba, como iba a salir de dudas, estaba tranquila.
Me fui a casa, en esos momentos, Ramón necesitaba de mí y yo de él. Mis ideas eran claras, tenía que contárselo a la familia. A pesar de la situación, sabía cuál sería su respuesta. ¡¡¡¡¡¡¡De casta le viene al galgo, ondear la bandera del positivismo!!!!!!!!
Empecé a planificar. Lo primero, me dije, es darle unas vacaciones al estrés. Necesito tiempo para mí, para poder organizarme, llorar, expulsar la tensión, desahogarme y así, recoger a los niños del cole, con la mejor de las sonrisas, descansada, calmada y serena, sin que los nervios aceleren nuestro tiempo.  
Necesito esta calma, ya les pedí a los Reyes Magos, paciencia y fuerza y, cómo no, regalo concedido. Lo mejor de todo, es que me quedaba un regalo por abrir, que aunque ya adivinaba lo que podía ser, no esperaba que fuera tan grande, UN SACO ENORME DE CARIÑO DE MI FAMILIA, MIS AMIG@S, MIS COMPAÑER@S DE TRABAJO, MIS COMPAÑER@S DE CLASE Y UN MONTÓN DE PROFESIONALES MARAVILLOSOS.